12 consejos para dar charlas que causen un impacto

Courtney E. Martin conduce una sesión llamada “Minuto 19” y compartió información valiosa sobre cómo dar una charla que genere un impacto verdadero.

Compartir una idea no es como chasquear los dedos; las cosas no cambian de un momento a otro. Pero mientras más personas escuchan una idea conforme pasa el tiempo, esta se puede ir filtrando en el pensamiento, y los cambios, tanto sutiles como extremos, pueden suceder. En una sesión de TEDWomen llamada “Minuto 19”, la presentadora Courtney E. Martin les pidió a varios invitados que hablasen sobre lo que sucedía después de dar sus charlas TED de 18 minutos, qué cambiaba y qué no.

Deborah Rhodes habló sobre cómo su charla TEDWomen fomentó la implementación de la centellografía mamaria en lugar de la mamografía tradicional en estudios para detectar cáncer de mama en ciertas situaciones. Reconoce que todavía le queda un largo camino por recorrer porque “la mamografía está muy arraigada, tanto en la cultura como en la medicina”. Krista Donaldson comentó cómo su charla TEDWomen de 2013 sobre una rodilla protética de bajo costo generó más de 200 pedidos desde 48 países, y cómo la traducción de su charla a más de 20 lenguas contribuyó a producir un impacto mundial.

Después de esto, Martin compartió algunos consejos que utilizó tanto como oradora y como instructora, y que creemos que son muy buenos para compartirlos con ustedes:

  1. Sé tú mismo sin culpas. Martin les advierte a los oradores que no traten de dar la charla TED proverbial. Según afirma, “las peores charlas en el mundo son las que alguien trata de dar esa charla que ya han visto. Está bien estudiar tus charlas TED favoritas, pero no trates de imitarlas. No trates de ser inspirador. Trata de ser tú mismo”.
  2. No hagas todo; haz una sola cosa que impacte. Martin considera que tener un tiempo limitado es una “gran bendición”. Cuando habló en su primera TEDWomen, tuvo nueve minutos para compartir su postura sobre el feminismo. “Fue el ejercicio de escritura más importante que hice. Saber que contaba con nueve minutos para decir lo que más me importaba me hizo ser totalmente clara acerca de lo que realmente quería decir”.
  3. La historia es primordial. En vez de simplemente dar información, Martin sugiere pensar acerca de cómo presentarla a través de historias. Según afirma, “las historias son cómo procesamos la información. Son cómo nos entusiasmamos con algo”.
  4. Explota los sentidos. Al contar historias, es tentador abstraerlas para permitir que se adapten a cada uno de los espectadores. Pero Martin incita a los oradores a que hagan lo contrario: “Sé muy específico y sensorial; comunica el aroma, el gusto, los sentimientos, las texturas. Lo que es interesante es que la gente transfiere su propia experiencia a esa”.
  5. Ten en cuenta el poder del número tres. Por una razón el tres es el número arquetípico y Martin sugiere usar el tres para construir argumentos. “Si estás tratando de hacer demasiado, piensa: ¿hay tres cosas que sean las más importantes?”.
  6. Jerga es muerte. Según Martin, “está dicho de una manera un tanto fuerte, pero es lo que siento. Pasamos mucho tiempo hablándole a personas de nuestros campos de especialidad, pero cuando le hablamos a alguien fuera del club, la jerga distancia. Nos dice: ‘esta charla no es para mí’”. Martin tiene un consejo interesante sobre cómo alejarse de la jerga: escribe tu charla como una carta a un allegado que no comparta tu campo de especialidad. Puede ayudarte a desentramar los tecnicismos de una forma agradable.
  7. Sorprende a tu público. Martin sugiere: “Llega a la conclusión menos lógica. La gente deja de prestar atención cuando cree que está escuchando algo demasiado familiar. Mantenlos despiertos”.
  8. Sé el héroe (vulnerable). Martin dice que “la gente no quiere escuchar acerca de la persona perfecta. Ellos aman a quienes han descubierto algo en el camino”. Algunos ejemplos: Jill Bolte Taylor compartiendo la experiencia de haber sufrido un ACV; Aimee Mullins revelando sus sentimientos por la palabra “discapacitado”. Martin insta a los oradores a exponer sus puntos débiles, heridas e, incluso, fracasos.
  9. Haz algo atemorizante antes de tu charla. Martin aconseja “deshacerte del nerviosismo antes de subir al escenario”. Para ella, eso significó dar la charla como si fuera la situación real frente a un grupo de escritores donde sabía que diferentes miembros iban a ser sumamente críticos. “Para cuando subí al escenario, ya casi no estaba asustada”.
  10. Preséntate como tú mismo. Martin sugiere una sutil corrección de lo que significa dar una charla exitosa. Afirma que “el objetivo no es dar una charla perfecta; lo perfecto es aburrido. Lo que motiva es una persona genuina que comparte lo que le apasiona. Baja del escenario con tu integridad auténtica”.
  11. Haz lo que te haga sentir un ganador. En una sesión corta de preguntas y respuestas, un miembro del público preguntó qué vestir y cómo utilizar el lenguaje corporal. Martin opina: “viste algo que te haga sentir un ganador. Si son botas, usa botas; si son stilettos, usa stilettos”. En cuanto a cómo moverse, Martin sugiere hacer lo que te haga sentir mejor; solo hazlo deliberadamente. “Si necesitas caminar de un lado al otro, hazlo adrede”.
  12. Amígate con el hecho de estar asustado. En la sesión de preguntas y respuestas, otro miembro de la audiencia le preguntó a Martin cómo alienta a los oradores a lidiar con el miedo de hablar en público. Martin afirma que “la gente que más alterada está es la que trae esa energía increíble y pura. El miedo más grande que tienen las personas al hablar en público es ser expuestos como imperfectos: tienen miedo de mostrar sus heridas, de perderse en el discurso. Pero esas son las cosas con las que el público se relaciona. Como instructora, mi trabajo es guiar a la gente hacia una charla que se sienta valientemente genuina”.