En el primer Juevex del 2016 nos preguntamos: ¿Cómo nos hacemos cargo del lugar en el que vivimos?

En nuestro primer Juevex de 2016, junto a más de 450 personas descubrimos que la fórmula para lograr una sociedad mejor es la suma del “yo” más el “otro”.

La cita fue en el Auditorio de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Allí, asistentes de todas las edades reflexionaron sobre la convivencia urbana ante una pregunta: “¿El infierno son los otros?”.

El comienzo fue un “juego” propuesto por la Licenciada en Psicología e investigadora del CONICET, Anabel Belaus, que consistió en que los presentes respondan una encuesta que fue procesada en vivo y nos demostró que el contexto influye en la toma de decisiones y también en lo que creemos que va a pasar.

Por su parte, Israel Cinman, consultor de organizaciones habló del “otro” como lugar para encontrarnos a nosotros mismos y concluyó: “Si el otro no está, entonces no existen posibilidades de construir un mundo al que la gente quiera pertenecer”.

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Julieta Kohan, fundadora de la asociación Patitas de Perros dijo: “A veces nuestra conciencia queda más tranquila si nos autoconvencemos de que otro hará lo que nadie hace”. Julieta invitó a todos a comprometerse: “Involucrarse significa estar dispuesto a ser un eslabón más en esta cadena solidaria”.

Desde su experiencia, Sandra Meyer, creadora de la Fundación Relevando Peligros, consultó a los asistentes: ¿Cómo nos hacemos cargo del lugar en el que vivimos? Para eso, propuso esta fórmula: “La suma del ‘yo’ más el ‘otro’ es la única forma que tenemos de lograr una sociedad segura”, afirmó.

La última oradora en subirse al escenario fue Georgina Vorano, psicóloga con orientación en psicoanálisis lacaniano, preguntó. “¿Cuántas veces por día quieren aniquilar un peatón? ¿arrojar un sartén al jefe, al compañero de trabajo?”. Sin embargo, sostuvo “uno es también ese peatón, ese jefe, ese compañero de trabajo, es parte de los otros. Entonces, felizmente, el infierno somos todos”, concluyó.

Participación, juegos, dinámicas, intercambios y compromiso con el otro sellaron un Juevex en el que aprendimos a mirarnos como parte de un todo, de un nosotros.