Rosario estudia Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y es activista por los derechos de las personas con discapacidad, y a los 14 empezó a usar silla de ruedas. Su historia se hizo conocida por la difusión de una carta que publicó luego de que no la dejaran entrar a un boliche. Este incidente la llevó a formar parte de una ONG que promueve la formación de activistas en la lucha por los derechos de las personas con discapacidad. En octubre de 2015, fue seleccionada por UNICEF para participar en un congreso latinoamericano que se realizó en Brasil. En mayo de 2016, fue la única joven argentina invitada a participar de una cumbre de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Estambul, Turquía.

Cuando Rosario empezó a usar una silla de ruedas, ella siguió siendo la misma, pero el mundo cambió de perspectiva. Ese “nuevo” mundo se volvió su desafío: transformar la realidad en la que vivimos para que sea más inclusiva y accesible para todos.