El deporte, la disciplina y la valentía para enfrentar un pronóstico de muerte acompañan desde siempre a Cristian «Tato» Garrido, un joven que logró sobrevivir a un trasplante y se dedica a promover la donación de órganos como atleta trasplantado.
Cristian nació con fibrosis quística, una enfermedad que lo marcó con un pronóstico de vida de 18 años. Superó esa expectativa y en 2012, fue trasplantado de ambos pulmones. Es un nadador de alto rendimiento, y ha participado ya de dos Juegos Mundiales para Trasplantados.